Cuerpo y conciencia en el movimiento expresivo

 

Nuestro cuerpo está en permanente movimiento y el movimiento es lo que nos hace sentirnos vivos.

Cuando al movimiento expresivo le añadimos el trabajo desde la conciencia, se abre un nuevo mundo para nosotros: nuestro mundo interior. Todas nuestras memorias de experiencias vividas, nuestros anhelos y frustraciones, nuestro amor y nuestro dolor, están alojados en nuestro cuerpo. Y en lo más recóndito de nosotros mismos está nuestro ser en todo su potencial, ese ser que quiere brillar, que quiere expresarse. Ese ser que realmente somos.

Cuando nos movemos siguiendo una determinada música, se inicia un diálogo con nosotros mismos, que siempre nos lleva a una mayor conciencia de lo que somos, de dónde estamos y, sobre todo, nos permite ver a dónde podemos llegar en este proceso de ampliación de nuestros límites existenciales. Tomamos conciencia de nuestros bloqueos, de nuestras corazas y empezamos a liberar, a limpiar, a descargarnos de tensión y a explorar nuevos estados del ser.

El encuentro con el grupo se convierte en un lugar seguro, un lugar dónde podemos soltarnos con confianza, un lugar dónde somos acogidos con respeto y amor.

26

“Expresar con el cuerpo, despertar el propio ser y desarrollar la conciencia”