La tortuga y el escorpión

Desconocido

Hace algún tiempo, una pequeña tortuga se encontraba retozando en un riachuelo, disfrutando de una soleada mañana, sin ninguna preocupación. Al poco tiempo escucho que una voz la llamaba desde una de las orillas del río -Tortuga, tortuguita, ven por favor-. Como todos sabemos, las tortugas de río son básicamente animalillos de buen corazón, así que sin dudarlo un segundo la tortuga se acerco confiadamente a la voz que la llamaba.

Al llegar a la orilla del río, la tortuga se llevó un gran susto al advertir, que el dueño de la voz que la llamaba, era un escorpión negro. Como todos sabemos, esos animales son extremadamente peligrosos, por lo que la tortuga le preguntó sin acercarse a la orilla:

-Que quieres de mi escorpión?- a lo que el otro respondió:

-Pequeña tortuga, tengo una urgencia y debo cruzar hacia el otro lado del río, serías tan amable de ayudarme a cruzar llevándome sobre tu lomo?-

La tortuga solo tardó un instante en pensar que ahí había gato encerrado y rápidamente le contestó:

-No te llevo, por que eres un escorpión y en cuanto me acerque a ti, me vas a picar y me vas a matar-

Al escuchar estas palabras, el escorpión rompió a llorar a mares y usando un tono lastimero le dijo a la tortuga:

-De verdad necesito cruzar al otro lado y no tengo tiempo para dar un rodeo, es una pena que no me quieras ayudar sólo por que soy un escorpión, yo no tengo la culpa de ser lo que soy-

La pobre tortuga, que era de buen corazón, estuvo a punto de ayudarle al escuchar el llanto del que pedía su ayuda, pero recordó que los escorpiones son animales capaces de picar a otro y matarlo sólo por placer, así que comenzó a alejarse y le dijo al escorpión:

-Lo siento mucho, pero no debo ayudarte, por que me matarías-

El escorpión desesperado le dijo:

-Tortuguita, por favor espera, te propongo lo siguiente: Tú sabes que yo no se nadar, verdad?-

-Si- Contesto la tortuga un poco intrigada.

-Y sabes también, que lo único que a mi me interesa es cruzar al otro lado, verdad?-

-Si- Dijo una vez más la tortuga.

-Pues entonces, qué te parece si sólo te acercas a la orilla lo suficiente, para que yo pueda llegar a tu lomo mediante un salto, de ese modo estarás segura de que no te puedo picar cuando te me acerques y también estarás segura de que no te puedo picar cuando me estés llevando, por que si te hundes tu, pues yo también me hundiría y moriría junto contigo, además al llegar a la otra orilla me dejas a la distancia justa de un brinco y si desperdicio mis fuerzas en tratar de picarte, pues no voy a llegar a la orilla y me voy a ahogar- dijo el escorpión y por último agregó -Por favor tortuga, por favor, hazme ese gran servicio, sabes que si te pico pierdo yo tanto o más que tu-

La pobre tortuguita no sabía que hacer y repasó mentalmente el plan del escorpión y pesó para sus adentros “Debe estar muy desesperado para pasar al otro lado, ya que está poniendo su vida en mis manos” y sin más, se decidió. -Está bien- dijo -súbete, te llevo-.

El escorpión, muy agradecido, saltó a lomos de la tortuga y ésta inició su recorrido silbando una alegre melodía, sin embargo al llegar a la mitad exacta del río, la tortuga sintió el terrible piquete del escorpión en la base de su cuello. Atónita, al tiempo que sentía como su cuerpo se entumecía y comenzaba a hundirse, sólo pudo girarse a ver al escorpión y preguntarle -Que pasó?- a lo que el escorpión respondió antes de ahogarse -No lo pude evitar, es mi naturaleza…-

Moraleja: Lo único a lo que nadie puede traicionar, es a su propia naturaleza.